El asesinato del ciudadano Lorenzo Fermín Vicente Ayala (63), ocurrido el pasado 15 de octubre en el distrito de Huaso, provincia de Julcán, podría quedar impune. Resulta que los restos, que justo ayer fueron sepultados, en ningún momento pasaron por la morgue. Los deudos decidieron darles cristiana sepultura sin que primero se les haya practicado la autopsia, como corresponde.
A Vicente lo mataron a pedradas. El responsable, según los testigos, fue su sobrino, un tipo de nombre Ismael con quién estaba enfrentado por unos terrenos.
Tras confirmarse el deceso, la Policía intentó proceder con las diligencias. No obstante, la familia se rehusó a que el cadáver fuese derivado a la morgue de Trujillo. Lo increíble, además, es que el fiscal a cargo del caso haya aceptado obviar tan importante diligencia.
El hecho de que no exista un estudio oficial que corrobore que, en efecto, Vicente fue asesinado con golpes de piedra en el cráneo, como aseguran los testigos, puede terminar beneficiando al homicida, que en estos momentos anda prófugo.